EQUITA

"Sigue adelante. Buena suerte, para resolverlo!"
 
Anele se esforzó en contener las lágrimas. Casi no podía creer lo que le estaba ocurriendo. Ella había sido tan feliz en la escuela secundaria. Sus profesores la animaban y ella obtenía fácilmente las calificaciones para entrar en el curso que ella había querido estudiar - bueno, desde que ella tenia memoria.
 
Ahora toda su confianza había desaparecido. Ella sabía que era una niña común y corriente. Bonita sonrisa, pelo largo, lacio y castaño claro, su fleco ocultaba sus ojos inteligentes. Pero nadie la había hecho sentir mediocre antes.
 
"¡Demasiado lenta!" Karl le arrebató el teclado y el código aparecía rápidamente en la pantalla.
Los chicos atrás de ella se rieron. Anele deseaba cambiarse a otro grupo. Las otras tres chicas (en una clase de casi un centenar) habían logrado entrar a la misma clase, pero ahora ese grupo estaba lleno.
 
Ella quería darse por vencida. Y para colmo, había perdido su teléfono. No había manera de que pudiera darse el lujo de reemplazarlo. Sus padres no tenían dinero. No podía pedírselos.
 
"Buen trabajo, Karl." El tutor se detuvo junto a su mesa.
 
Anele esperaba que Karl dijera que ella había hecho la mayor parte del trabajo, pero él se recargo en su silla y comenzó a charlar con el tutor acerca de la próxima final de fútbol. Ella trató de interrumpir al tutor, pero el tutor se fue.
 
Ella se sentía tan cansada mientras subía las escaleras hacia la residencia de estudiantes. Sabía que debía pasar la noche estudiando para el examen, pero mas bien lo que quería era llegar y echarse a la cama, taparse la cabeza con las cobijas y olvidarse de todo.
 
Cuando puso la llave en la cerradura, miró hacia abajo. Una pequeña caja de color púrpura yacía sobre la alfombra. Su nombre estaba claramente marcado en la parte superior, pero no había ninguna dirección del remitente en la parte posterior.
 
Para su sorpresa, encontró que la caja contenía la última versión de su teléfono móvil favorito. Ella arranco la envoltura, en busca de una carta, algo que dijera quien lo había enviado. La parte posterior del papel púrpura tenia las instrucciones, al final estaba escrito "Cuando hayas leído esto, por favor destruye el papel."
 
Sorprendida, miró de nuevo en la parte superior del papel.
 
"Tú has sido elegida para ingresar a un grupo selecto de expertas para el Movimiento de Chicas Tecnológicas (TGM)."
 
Anele nunca había oído hablar de ese grupo. Ella leyó rápidamente las instrucciones para encender el teléfono. Entonces ... "Si aceptas este rol, estarás conectada a la nube de colaboración TGM. Cada vez que utilices el teléfono para fomentar nuestro movimiento, tus poderes se incrementarán. Te darás cuenta de todo tu potencial y tendrás confianza para usarlo. Vas a obtener súper poderes de razonamiento y persuasión, inspirar a otras chicas a estudiar y trabajar en las nuevas tecnologías de la información, incluso si no se sienten con confianza. Nuestra misión es lograr la igualdad y utilizar la tecnología para el bien de todos ".
 
Anele se sentó, su corazón palpitaba. Ella bebió un vaso de agua antes de continuar leyendo.
 
"Si le das mal uso a tus poderes", las palabras continuaron, "los vas a perder”. Confiamos en que comprendas lo que esto significa. Vas a necesitar tener mucho cuidado ".
 
Anele se sentó y pensó un momento. Estuvo tentada a inmediatamente presionar el botón color púrpura y unirse a este increíble grupo, pero entendía muy bien la advertencia. Si aceptaba esta oferta, tendría que dar cada paso cautelosamente. Su vida ya no sería normal.
 
Su dedo flotaba sobre el botón gris. Podía decir que no, no tomar riesgos, no tener responsabilidades. Podía dejarlo, olvidarse de su sueño. Ella era lo suficientemente inteligente como para hacer una carrera fuera de todas las frustraciones y las irritaciones de la actual.
 
Pensó por un momento en las otras niñas de su clase. A veces se reunían para tomar un café, lejos de los chicos. Pero todas vivían tan lejos de todas. Era difícil trabajar en grupo. Ella sabía que a menudo estaban tan desanimadas como ella estaba. Se preguntó que podrían hacer estos poderes para niñas como ellas.
 
Extraño - ni por un segundo sospecho que esto era un engaño. Esto era real. Ella lo sabía.
 
Ella presionó el botón de color púrpura y el nombre Equita apareció en la pantalla. Sintió escalofríos por la espalda y sus manos comenzaron a sentir cosquilleos. Ella tuvo que ponerse de pie. Se paseó por la habitación, de repente se sintió llena de energía.
 
El resto de la noche exploró las características del teléfono. Tenía aplicaciones que nunca había visto antes y muchas zonas restringidas. Ella supuso que conforme fuera demostrando su determinación, ella conseguiría acceso a más aplicaciones.
 
Estaba a punto de comenzar a estudiar para su examen, cuando su mensaje de alerta sonó.
 
“Bienvenida, Equita,” leyó. “Nos pondremos en contacto contigo en breve. Que te vaya bien en el examen.”
 
Ella envió una respuesta de agradecimiento, pero el teléfono permaneció en silencio mientras ella revisaba sus notas para el examen.
 
En la mañana, ella deliberadamente se sentó junto a Karl en el salón del examen. Él le sonrió, pero no tuvo ningún efecto. El examen le pareció fácil. Ella podía recordar cosas que había mirado brevemente y las soluciones a los problemas parecían escribirse solas.
 
Después se acercó a las otras chicas. Se veían desanimadas.
 
“Creo que nunca le entenderé a esto," dijo Pauline a Anele. "Estoy pensando en cambiarme a un curso de negocios."
 
“De ninguna manera,” respondió Anele. “Tenemos que continuar juntas. Vamos a comer algo y hablar de ello.”
Cuando las cuatro chicas salieron de la sala, uno de los amigos de Karl comentó: "¿Es Anele? Ella se ve diferente ".