Cybele

 

"¿Así que usted piensa que usted, una simple ... chica, puede detenerme, cuando otros hombres han fracasado?" Su voz ronca surge de la oscuridad de su capucha. Siento un escalofrío correr por mi espalda mientras él se acerca a mí, jalando la capucha hacia atrás, revelando uno ojos implacablemente duros, piel con cicatrices, y una sonrisa torcida. Su mano callosa sacude mi hombro fuertemente. "¿Bueno, chica?" Me grita de nuevo.
Cierro los ojos y me concentro en los arillos de oro brillantes de mi orbe de energía, esforzándome para expandirlos, sintiendo la fuerza y el calor entrar a mis músculos, calmando mi miedo, enfocando mi energía para mirarlo. "¡No, no creo que pueda, sé que lo haré!" Le digo desafiándolo.
"Hazme reír intentándolo", el me ve en forma lasciva mientras se aleja de mí. Las enormes puertas de acero se cerraron detrás de él y estoy sola otra vez, en mi celda fría y húmeda.
Gran Pandora, ¡ahora qué! Murmuro a mí misma, el pánico crece mientras lucho una vez más contra las cuerdas que me atan a la pared. Cuando fui capturada se llevaron mi catana, me despojaron de mi armadura de piel y me pusieron en harapos. ¡Pero no se dieron cuenta de las fotos que tenía escondidas en el Invisi-bolsillo en mi espalda! Un mortal podría decir que lo peor que podían hacer las fotos es cortarte con la orilla del papel, pero en las manos de un Pixel Mago, son la mejor arma. Sabes – Los Pixel Magos pueden fotosaltar, nacieron con el don de la energía interna y la capacidad de usarla para mágicamente atravesar el espacio, saltando a los lugares que se muestran en las fotos que poseemos. Y podemos usar fotografías en blanco vacías para capturar a nuestros enemigos.
Pero no puedo saltar si no puedo ver mis fotos. Me insto a concentrarme. Las cuerdas alrededor de mis muñecas parecen suficientemente inflamables. Vamos a ver si mi flash funciona. Agarro las cuerdas que atan mis muñecas, cierro los ojos e intento recargar mi orbe de energía nuevamente, usándola para encender las cuerdas. Intento con más fuerza, los destellos estroboscópicos iluminan la cuerda mientras comienza a destrozarse y convertirse en cenizas. Mi mano derecha queda libre y luego la izquierda. Me agacho, mirando a la puerta de la celda mientras abro la capa de mi Invisi-bolsillo. ¡Por fin! Las pequeñas fotos de mi misión de rescate: Una foto en blanco, un pasillo, un panda enjaulado y una pradera.
Cierro los ojos y toco con fuerza la foto reluciente del pasillo, encendiendo mi orbe de energía. Primero mis dedos, y luego todo el cuerpo comienza a sentir un cosquilleo mientras yo fotosalto. Mis pies chocan contra una superficie dura, fría. Meto las fotos y empiezo a correr por el pasillo estrecho y oscuro, contando las puertas. Giro la manija de la puerta 13 con fuerza, pero no se abre. Me concentro para que mi flash, caliente el metal y lo debilite, doy unos pasos hacia atrás y corro hacia delante, lanzando mi cuerpo contra la puerta. La cerradura chilla y me da paso, pero la conmoción ha atraído la atención de mis captores. Puedo oír voces gritando y pasos golpeando por el pasillo que vienen hacia mí.
Salgo corriendo por la puerta a toda velocidad hacia el banco de acero. Mis manos solo logran atrapar mis pieles de combate blanco y negro y mi catana cuando escucho una pistola hacer clic detrás de mi oreja derecha.
  "¡Alto ahí !!" grita la voz de un hombre. Le lanzo mi catana, me tiro al suelo para esquivar la bala, agarro mi Invisi-bolsillo y apunto la foto en blanco en dirección del disparo. Miro la cara de horror del hombre mientras es succionado por la foto. Mi armadura de piel me envuelve, reforzando mi cuerpo como una segunda piel, proporcionando un armazón flexible pero resistente.
"¡Ella está aquí!" Una voz grita en el pasillo. Saco la foto de la jaula del panda y me esfuerzo para fotosaltar mientras el zumbido de una bala pasa y roza mi mejilla. Oigo un fuerte jadeo del animal de la jaula detrás de mí, volteo a ver el hermoso panda mirándome. "Anda niña, vamos a que estés segura", le respondo con una sonrisa. Un rápido zigzag de mi catana corta la cerradura y abro la puerta de la jaula.
Una voz fría retumba de repente detrás de mí. "Cuando dije hazme reír, yo no ..." Doy un giro y corto el aire con mi catana, pero es arrancada de mi alcance y él me estampa contra la pared.
"¿Adivina quién soy?" El hombre encapuchado me ve con mirada maliciosa, luciendo su propia catana.
¡DIOS MIO! Este bruto debe ser un Pixel Mago también. He oído hablar de magos malvados, pero nunca había conocido a alguno. Lucho frenéticamente al mismo tiempo que busco con mis manos en mi espalda mi Invisi-bolsillo y mi estómago se retuerce mientras las cuatro fotos revolotean en el suelo. El panda está gruñendo agitadamente en la esquina.
"¡Tú vienes para acá!", El ríe como un maníaco y apunta a la foto en blanco. "Y voy aquí a acabar con lo último de tu preciosa arca." El agita la fotografía de la pradera en mi cara.
De repente escucho un gruñido feroz - una mancha de piel blanco y negro mientras el panda se abanica su pesada pata y golpea al malvado mago en ambos lados. Cuando él se estrella contra la jaula le arrebato las fotos de su mano y apunto el flash a su rostro. Cierro los ojos y concentro mi poder - un grito desgarrador y frío se convierte en silencio.
Toma unos minutos calmar al panda, y convencerla de ir a la foto de la pradera. Grandes voces resuenan y la puerta se abre con un fuerte golpe. Pero mis dedos ya están presionando en la foto verde. Una brisa fresca agita mi pelo, llevando aroma dulce de flores de primavera, el olor de la naturaleza, de libertad. El panda me mira y luego se aleja por la hierba húmeda por el rocío. ¡Lo hiciste! Me dije a mi misma sonriendo. El último panda hembra estará a salvo en el santuario del arca.
Este es mi propósito. Soy Cibeles, protector de los últimos animales del arca. En un mundo que lo hemos hecho inhóspito por la codicia humana y el consumo de nuestros recursos naturales finitos, la misión de un Pixel Mago es proteger a las especies en peligro. Todos los animales están a salvo por ahora – almacenados en las fotos cuidadosamente vigiladas hasta que podamos restablecer la belleza natural de nuestra tierra para que una vez más deambulen libremente.