N-Visible

 

–Tú continua. Yo lo traigo– Rhea sonrió a su colega Gary, mientras caminaba hacia a la impresora. Hoy fue un día emocionante para la compañía farmacéutica, donde trabajaba Rhea. Habían finalizado su nueva tecnología, que cambiaría como el cuidado de la salud llegaría a zonas remotas, especialmente en los países tercermundistas. 
Las impresoras estaban detrás de un laberinto de estantes, pero Rhea sabían el camino tan bien que no se molestó en encender la luz.
Mientras colocaba el informe sobre la mesa de la impresora, oyó a dos personas hablando en la sala de almacenamiento contiguo. Discutiendo más bien. "¿Quién podría ser?' Se preguntó. La presentación a los principales inversionistas era en menos de diez minutos. Todo el personal debe estar en la sala de reuniones. Su curiosidad se apoderó de ella y fue de puntitas hacia la puerta. Sus dedos se movieron hacia su brazalete de oro, pero ella los retiró rápidamente. No hay necesidad de eso todavía.
"Pensé que habías dicho que te habías ocupado de eso! Lo necesitamos hoy." Era Drake quien estaba hablando. Uno de los del consejo de administración. Todas las chicas en la oficina lo amaban. Todos excepto Rhea. Había algo en Drake que no la convencía. Puso la oreja a la puerta, y oyó hablar a una mujer. Michelle! -otro miembro del consejo. A medida que continuaban hablando, Rhea sintió escalofríos en la espalda. Si Drake y Michelle siguieran adelante con eso, arruinarían la empresa y privarían a miles de personas de la atención que necesitan urgentemente. Ella retrocedió y se ocultó detrás de un estante cuando salieron de la sala.
Una hora más tarde, los patrocinadores se dieron la mano con los directores. Rhea observo alrededor de la sala. ¿Quién podría creerle? ¿En quién podría confiar? Una vez más sus dedos se desplazaron hacia su brazalete y una vez más retiró su mano. Si esa era la única manera, esa era.
"OK, así que estamos de acuerdo." Rhea miro hacia el patrocinador principal, una mujer famosa por su trabajo de caridad, y su éxito en los negocios, continuó. "Drake se encargará de la implementación."
Drake asintió. "Podemos empezar mañana. Me iré en el vuelo de esta noche para Hong Kong".
Nadie se dio cuenta que Rhea se excusó y salió de la habitación. Comprobó que el pasillo estaba vacío, sacó la delgada bata de plástico de su bolsillo derecho, lo deslizó sobre su cabeza, torció su brazalete y desapareció.
Los siguientes veinte minutos fueron una pesadilla. Rhea escarbó en los papeles sobre la mesa de Drake y corrió a la esquina justo cuando él abrió la puerta de la oficina. Ella sin poder hacer nada vio como Drake descargo algo a una memoria flash  y la puso en su portafolio. Ella estrujó la mandíbula mientras él le llamada a Michelle. "Está bien. Él ya me lo envió. Hice una copia." Y después de una pausa," Por supuesto que borre mi ordenador. Nadie va a sospechar de nosotros si tú haces tu parte." Se rio. "En el momento en que se dan cuenta de lo que ha pasado, ya será demasiado tarde. Vamos a hacer una fortuna".
A Rhea le pareció toda una eternidad mientras estaba oculta con la ayuda de su brazalete, viendo como Drake hacia llamadas y dictaba cartas a su secretaria. El maletín se mantuvo a su lado. No había manera de que pudiera tomarlo sin que lo notara.
Ella trató de mantener la calma, sus dedos de su mano izquierda acariciaba su brazalete de oro. Todavía podía recordar claramente cuando encontró el hermoso brazalete cerca del arroyo que corría al final de su jardín. Su nana había intentado quitárselo, pero su madre le dijo: "Ella lo encontró. Déjala que haga con él lo que a ella le plazca. "
El brazalete tenía algo que le fascinaba a Reah, así que ella lo tenía siempre a su lado.
Unos días más tarde, cuando caminaba sola, dos hombres de aspecto brusco saltaron detrás de un árbol y la agarraron. Le jalaron su salwar kameez azul y por un terrible momento ella pensó que le iban a arrancar sus pendientes de turquesa precioso de sus orejas! Saco su brazalete de oro, y se los ofreció para que la dejaran ir. Al contrario de eso, ellos se apartaron de ella, sus rostros estaban aterrorizados, y luego salieron corriendo, mirando hacia atrás, como si ellos no podían dar crédito de lo que sus ojos veían.
La pequeña Rhea corrió a su casa, preguntándose qué debía decirle a sus padres. Al entrar en la casa ella le llamó a su padre pero el paso a lado de ella como si ella no estuviera allí. Miró hacia el gran espejo al final del pasillo y casi se desmaya. No había ninguna reflexión.
Ella corrió a su habitación y se arrojó sobre la cama, agarrando su brazalete. Rogó volver a su antiguo yo y prometió no volver a alejarse. Cuando por fin se sentó, agotada de tanto llorar, vio su cara destrozada y manchada en el espejo del tocador.
Ella regreso al presente cuando Drake se levantó abruptamente. Tomó su paquete mojado y una camisa limpia del último cajón de su escritorio y se dirigió a su baño privado. Rhea lo esquivó cuando se le acerco y corrió al escritorio. En un instante, la memoria flash ya estaba en su mano.
Estaba a medio camino de la salida cuando la sirena resonó. Miró hacia el techo horrorizada como los aspersores empezaron a rociar agua por toda la oficina.  
"¿Quién diablos eres?" Drake estaba en la puerta de baño, envuelto en una toalla grande blanca.
Rhea se dio cuenta de que ahora era totalmente visible. Gracias a Dios que se había puesto la capucha de la cubierta de plástico cubriéndole toda la cabeza. Drake no tenía idea de que ella era su némesis. Ella se arrancó a la puerta y corrió por el pasillo. La gente estaba saliendo de sus oficinas, agua corría por sus rostros, buscando la fuente del fuego.
Rhea se quitó rápidamente su bata y se unió a su equipo. –Falsa alarma?– Ella preguntó.
Gary asintió. –Esto es un desastre– se quejó. –Hemos perdido meses de trabajo. Incluso los respaldos se han ido.
–No todos– sonrió Rea.
Su sonrisa desapareció cuando volteo a ver a su jefe. –Hay algo que necesito decirte.