Scriptrix

 

Ya era normal, que lo que ella escribía literalmente brotaba de la página. Era un libro como de esos que emergían las figuras cuando era una niña. Cuando cambias la página y un dinosaurio o un árbol sale volando hacia ti, sin embargo este era diferente.

Todo había empezado en la tormenta. Ella estaba ocupándose de sus cosas, haciendo caso omiso de las centellas y los siniestros ruidos estruendosos. Estaba absorta desarrollando su último juego. Cuando entonces, un destello brillante cuando todo se oscureció.
Ella se despertó dos días después en el hospital, su madre estaba a su lado y ella unida a muchos incomodos cables, para monitorear todo. Sin embargo, eso no había sido lo extraño. Eso había pasado una semana después de que ella por fin había conseguido un nuevo ordenador portátil y había descargado sus archivos para seguir trabajando en su juego.
Apenas había empezado a trabajar cuando vislumbró un movimiento en la esquina de su habitación. Diminutos sonidos de rasguños y el golpeteo de pies pequeños le hicieron subirse a la silla. Pero lo que se había caído por detrás del pequeño bote de basura en la esquina mientras sus manos todavía estaban en las teclas de su nuevo ordenador portátil no era nada parecido algo que hubiera visto antes. Bueno, algo que jamás había visto en el mundo real.
–Maxxie?–ella dijo un poco indecisa y la criatura en la esquina mostró su pequeño cuerpo esponjoso, los ojos verdes claros brillaban en la penumbra de la habitación, extendiendo sus pequeñas patas hacia ella la criatura silbó al escuchar su nombre .
Ella se hecho para atrás tan rápido que se estampo en el suelo y la criatura se despedazo en cubos, sospechosamente semejante a un montón de píxeles que finalmente desaparecieron. Ella parpadeó, se levantó del suelo y miró a la bio-criatura en su pantalla. Ella estaba escribiendo para crear una mascota llamada Maxxie!
Apenas podía creerlo, pero ella volvió a la escritura, vacilante esta vez, y por supuesto, pronto se oyó el sonido de los pies pequeños correteando en el piso de nuevo.

Le había costado semanas descubrir que podía y no podía hacer con sus nuevas habilidades. Ella tenía una lista, pegada en la parte trasera de la puerta del armario y guardada en su teléfono e iba añadiendo más cada vez que encontraba alguna nueva. Las cosas más importantes fueron los instrumentos de escritura y la concentración, y ahora ella siempre se aseguraba de tener por lo menos una pluma en todo momento.
Fue más difícil averiguar qué hacer con sus nuevos poderes. Tuvo la tentación de utilizarlos para arreglar todo lo que le molestaba. Pero sabía que sería un error. Así que empezó a ayudar a su equipo de desarrollo, haciendo que sus juegos fueran más fáciles de usar, sus personajes más vivos y realistas.
Todo iba bien por un tiempo. Luego ella encontró algunos cambios extraños y escandalosos a sus juegos. Era como si alguien la estaba desafiando; alguien siniestro.
Por lo tanto, no debería haberla sorprendido, tomando en cuenta que había un dragón miniatura muy convincente volando en círculos alrededor de su cabeza, cuando encendió el noticiero y escucho las alarmantes noticias de que un monstruo vagaba por la ciudad. El dragón se disipó en una nube de humo y tinta mientras ella corría a su habitación, cogiendo tantas plumas como pudo y fijó su teléfono en su correa de la muñeca. Los pantalones negros y camiseta de color púrpura que había estado usando serían adecuados. No había tiempo que perder. Ella embutió sus pies en sus zapatos Converse morados, echó la bolsa llena de cuadernos y lápices sobre su hombro y saltó a su bicicleta apresurándose hacia la ciudad.
El lugar era un caos cuando llegó allí. A pesar de que parecía que nadie estaba herido aún, ella no estaba dispuesta a dejar que las cosas fueran más allá. No podía ver quién o qué estaba creando la bestia que estaba destruyendo todo a su alrededor, pero tenía la sensación de que estaba cerca. Si miraba cuidadosamente podía ver que los bordes de la criatura no estaban bien definidos, como si las hubiesen dibujado muy rápido.
Sin embargo, ella no tenía tiempo para preocuparse por eso: la destrucción era cada vez mayor cada momento que ella titubeaba. Ella puso la mirada en la forma grande y oscura que estaba consumiendo todo lentamente a su paso y frenéticamente pensaba en alguna forma para detenerla. Su cuaderno estaba en sus manos segundos después se detuvo en seco y su pluma volaba en la página. Momentos después sintió el tirón familiar, y poco a poco un dragón, similar al  que había estado volando alrededor de ella antes, comenzó a formarse en el cielo por encima de su cabeza. Unos toques de tinta azul goteaban de los bordes de sus alas, colgaba suspendido e inmóvil durante unos segundos, entonces se estiró y rugió, la escritura ondulada cursiva se escurría por su cuello, mientras aleteaba sus alas poderosas y corría hacia la sombría criatura.

Ella no se atrevía a apartar la vista de su más reciente creación. Ondas de luz y palabras corrían a lo largo de las escamas de oro, conforme iba creciendo a través del cielo, y ella continuó escribiendo, convirtiendo la luz en fuego y las escamas en armadura. Le dolía la cabeza de la tensión, pero ella lo ignoró, sabiendo que si dejaba de prestar atención se desvanecería tan rápido como había aparecido. Fallo su primer ataque, un haz de luz surgió de la hocico del dragón, mientras tanto el monstruo avanzaba. Garabateó frenéticamente mientras la criatura empezó a lanzar coches a su dragón, sus palabras le daban a su creación la agilidad para esquivarlos justo a tiempo. Su cabeza estallaba y sabía que sólo tenía una oportunidad más para pegar en el blanco, casi perdía la mira cuando la explosión la luz extermino la sombría criatura. Su dragón dio un grito victorioso justo antes de que se disolviera de nuevo en tinta y luz.
Ella se tropezó con un faro cercano y miró el cuaderno en la mano. La página estaba casi lleno de palabras amontonadas, sólo lo suficientemente espaciadas para leerlas. Se sentía tan agotada que no podía creer lo que acababa de hacer.
Ella casi perdió el pedazo de papel que revoloteaba enfrente de ella, hubiera sido como  si un destello rojo no le hubiera llamado la atención. Ella lo recogió y agarró su pluma con fuerza. El documento mostraba el dibujo de la sombría criatura y cuatro palabras escritas en lápiz de color rojo oscuro en la parte inferior.
“La próxima vez Scriptrix”
Ella necesitaba practicar