Jewella

 

"¡No puedes cambiar si no estás incomoda!" El instructor de yoga proclamó. Jaybee se quejó al momento de que ella cambio a la posición del guerrero volador.  Ella se concentró en respirar y trato de no pensar en su cita con Sommer - su principal competidor estaba decidido a apoderarse de la compañía de Jaybee y era famoso por su rudeza.

" Bien Jaybee, ahora puedes relajarte. Fue una buena clase; gracias a todos". Jaybee se apresuró a su coche. Ella estaba nerviosa por la reunión con Sommer.  Le dio unas palmaditas a su bolsa y sintió alivio asegurándose de que estaba el talismán de la buena suerte. "Todo cambio es difícil.” Sus sesiones de yoga diarias le recordaban las últimas palabras que su padre le había dicho. Ella se había sentado en su cama, tomado sus manos entre las suyas, reusándose a aceptar que él no se recuperaría. Él le dijo otra vez la historia que ella nunca se cansaba de escuchar - cuando se rompía la espalda construyendo la línea del tren que va al oeste de la ciudad. El reflector de luz roja brillante, algo diciéndole que se alejara de ahí, su supervisor le gritaba que regresara a trabajar y después los gritos cuando la locomotora descontrolada se estampó con la cuadrilla.

"Quiero que tengas esto." La piedra roja brillante aún estaba tibia de sus manos. La pequeña Jaybee la tomo entre sus manos, su padre le dijo - tú haces tu propia suerte, pero solo si te alejas harás cambios verdaderos. Sigue tus sueños, mi pequeña joya"

Ella así lo hizo, la pequeña del oeste - becas, un Doctorado en nanotecnología y finalmente la inversión de capital semilla  que estableció "ExoEnergy". Su compañía se dedicaba a usar minúsculos nanos robots en explorar el sistema solar para soluciones de energía limpia. ¡Y el último descubrimiento, fue un elemento rojo en Titán que su análisis espectral mostraba que era idéntico a la piedra de Jaybee! No existía en la Tierra ningún elemento como este. Hoy, una nave podría ser lanzada para traer una muestra a la tierra.

"Dónde está Sommer? Jaybee miró alrededor de su oficina vacía.

Su asistente personal alzó los hombros. "Ella estaba aquí hace unos minutos"

La inquietud de Jaybee se iba incrementando. "Llama a su oficina."

Su asistente personal hablo en voz baja por teléfono. "¡Me dicen que está de vacaciones! ¿Qué quieres que haga?

Jaybee con gestos le indicó que colgara el teléfono. "Cancela todas mis citas hasta nuevo aviso - yo me encargaré personalmente de esto."

"¡Pero el nuevo lanzamiento es en 30 minutos! ¿No quieres estar ahí?

Jaybee agitó la mano con desdén. "Ellos pueden arreglárselas solos. Tu asegúrate que todo vaya bien aquí." Ella sintió una necesidad urgente de acompañar la nave espacial a Titán, de localizar el elemento rojo y traerlo a su laboratorio. Ella tendría que transformarse.

"Aléjate; sigue tus sueños," ella murmuró, tomando entre sus manos su piedra roja.

Nunca pudo explicar cómo lo hizo. Su primera transformación ocurrió en la escuela, no mucho después de que su padre murió. A los niños ricos les encantaba tomarla de comidilla a la niña becada con su uniforme de segundo uso y mochila desgastada. Pero un día ella pensó en su padre. "Aléjate”, susurró  para sí misma, tomando su piedra y sintiendo alivio. El mundo desapareció. Ella pudo escuchar a alguien gritar y unas enormes piernas con medias obscuras pasando rápido. Por un momento entró en pánico. Ella no tenía idea de dónde estaba. “Aléjate”, ella repetía frenéticamente. Su estómago se retorció y el mundo regresó. Sus atormentadores la miraron fijamente, sus caras blancas asustadas. ¿Quién eres tú? Uno de ellos graznó. Jaybee tomó la piedra roja entre sus manos. "Mi verdadero nombre es Jewella," ella dijo con voz baja. ¡Si le dices a alguien sobre esto, yo te lo haré a ti!"

En los siguientes meses ella aprendió que podía transformarse en cualquier cosa - una roca, una silla, hasta en un carro. Ella lo intentó la primera vez cuando estaban jugando a las escondidas, para bromear a sus primos.

La memoria de su padre la detuvo de usar sus poderes para su beneficio personal. Todos sus éxitos habían sido logrados con su inteligencia y trabajo duro. Pero no pudo resistir la tentación de unirse ocasionalmente a la nano nave. Ella deseaba poder compartir con alguien como era el ver la Tierra desde otro planeta.

"Aléjate", ella repetía hasta que supo que había entrado desapercibida a la bahía de lanzamiento y estaba lista para convertirse en el nano contenedor.

Sus viajes en forma de nano siempre tenían una calidad etérea y ella perdía el sentido del tiempo. Solamente la sacudida del aterrizaje la regresó de su estado de vigila. Los instrumentos exploraron la ubicación - no había signos de interferencia. Sin sorpresas. Jaybee suspiró con alivio. Por supuesto, la compañía de Sommer no tenía nada que pudiera competir con la tecnología de ExoEnergy.

Jaybee se distrajó con la vista de los anillos de Saturno - una visión familiar pero siempre sorprendentemente inspiradora. Ella observó cuidadosamente como la excavadora localizó una muestra del elemento rojo y lo depositó en el compartimiento de la nave. Ella mentalmente doblo sus brazos y se preparó para el viaje de regreso a casa.

"Aléjate." Jaybee se agachó debajo de la mesa y escucho furiosa la conversación entre Sommer y su asistente. "Trato hecho," Sommer dijo. "De acuerdo a nuestro contrato con la NASA tenemos acceso a todos sus datos. Jaybee lo puede llevar con la gente de la NASA si tiene alguna objeción. ¡Si la puedes encontrar! Ella empujó a la asistente hasta sacarla de la oficina y cerró con llave.

Jaybee sonrió satisfecha y se levantó. "¿Me recuerdas?" Ella gritó. Soy Jewella. Era raro que ella hiciera esto, pero estaba disfrutando la expresión aterrada de Sommer.

Por un instante, Sommer miró boquiabierta a la alta figura en el enjoyado traje rojo, a la máscara deslumbrante que ocultaba la cara del superhéroe. Después ella saltó a la mesa tomando la pequeña astilla roja que se encontraba en el contenedor de la nave. Jewella azotó su piedra roja en la mesa y rayos de luz brillante salieron disparados en todas direcciones. Ambas mujeres vieron con asombro las piedras rojas vibrando vigorosamente.

"Aléjate." Jewella arrancó las piedras se puso en cuclillas para esconder su re transformación. Ella sabía el peligro de quedarse "en su personaje" por mucho tiempo. Sus poderes se debilitaban por días.

Se oyeron estallidos, la puerta de la oficina fue derrumbada y la policía irrumpió.

Sommer había escapado en la confusión y no la pudieron encontrar. Jaybee por un momento se preguntó si perseguirla, pero ahora estaba tan ocupada con su equipo tratando de descifrar cómo las piedras trabajaban.

Parecía que nunca acabarían de descifrar el código, pero finalmente uno de sus programadores más jóvenes, Emma, le mostró los datos. Aún en pequeñas cantidades del elemento rojo podría generar suficiente energía para toda una ciudad. Sin emisiones, sin impacto negativo. Energía limpia por fin - un sueño hecho realidad.

"Así que ahora lo que tenemos que hacer es encontrar una manera de traer suficientes cantidades desde Titán," Jaybee le comentó a Emma.

Emma sonrío enigmáticamente y jugueteo con su brazalete plateado. "¿Puedo ir contigo la siguiente vez? Ella preguntó. Se rio al ver la cara de asombro de Jaybee.  No estás sola, ella dijo. Hay una hermandad. Espera a que veas los disfraces de las otras chicas.

“Hay una hermandad. Espera a ver a las otras.”

Jewella’s story version 2.0